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 | textos: La Teoría de Tío Maño |
BejaminLajo escribió "Desde que llegué por el Barranco del Carraixent en una “cestella”, como el Moisés de la Biblia, desde la Meseta Castellana de Burgos, que me dijo en una ocasión la Tía María, mujer del Tío Maño y que me integraron en sus vidas, aprendí a su lado lecciones que ni los más avispados catedráticos e intelectos son capaces de discurrir.
Para hablar del Tío Maño hay que haber pasado años, lustros, décadas como yo tuve el privilegio de compartir a su lado. Su personal forma de ver la vida, vacía de complejos absurdos y tesis frustrantes. Él, simplemente me mostraba la realidad como es, sin dificultades estériles en cuanto a la noción de la vida que cada cual contempla a su manera.
Recuerdo que en la reconstrucción de una humilde caseta de campo, tuvimos que sacar de la tierra toneladas de roca con mucha voluntad y sacrificio. Moviéndolas con sus gatos hidráulicos de camión; ese era su oficio, hoy ya jubilado. Muchas veces nos encontrábamos con rocas inmensas que nadie en su sano juicio sería capaz de mover a pelo. En esos momentos, el Tío Maño me decía:
- Hay que ver dónde la duele...
Antes de conocerle, pensaba que estaba, o burlándose de mí, o que su olla
comenzaba a pitar. Cogía una maceta, un martillo de peso. Y como si fuese un experto traumatólogo, daba suaves golpecitos sobre su superficie buscando un sonido diferente hasta que lo hallaba.
- Aquí, le duele... - me decía sonriendo-
Entonces, cogía una maza de treinta kilos y en ese punto, con todas las
fuerzas de sus brazos, de un golpe seco la partía en dos. Con aquello comprendí que muchos de los obstáculos o dificultades que a menudo nos encontramos tienen un punto de vulnerabilidad. Es cuestión de buscarlo y aplicarle una determinante solución. Un golpe preciso ha sido la solución en innumerables ocasiones en sus vidas necesarias para recuperar una sintonía en la radio o en el televisor. ¿A que sí? Pues algo parecido sucede cuando las murallas que nos someten a diario parecen inexpugnables. Ya saben, es cuestión de encontrarle el punto.
Benjamín Lajo Cosido
(memorialista)
"
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